El fin de semana fui a verJulie & Julia, película protagonizada por Meryl Streep y Amy Adams, sobrela historia real de dos mujeres que en un momento crítico descubren en lacocina el camino para encauzar sus destinos. Julia Child es la conocida autora del libro“Mastering the Art of French Cooking” y Julie una mujer que decide cocinartodas las recetas del libro en un año e ir contando sus experiencias en unblog.
Ambas mujeres comparten supasión por la cocina y a través de ésta le dan un sentido a sus vidas.
Pero no se trata de unapelícula de cocina (por más que uno sale del cine con muchas ganas de comer)sino acerca de los descubrimientos que podemos hacer sobre nosotros mismos, noimporta la etapa de nuestras vidas en la que estemos.
Julia descubrió después delos 40 que era capaz de ser la mejor alumna en la exigente escuela de CordonBlue y no sólo eso, sino que podía escribir un libro de cocina francesa paralos norteamericanos. Más tarde comenzó con presentaciones en TV, que lallevaron a ser “la” referencia en cocina para varias generaciones deestadounidenses.
Julie, a sus 30, encontró enla cocina un desafío a sí misma de terminar loque empezaba, y cosa nada menor, logró elevar su autoestima y encausar su vidade escritora.
Pero lo que está presente entoda la película es el amor y la pasión. Pasión por hacer lo que realmente lesgusta, pasión que sale de la pantalla y nos envuelve y hace que cada uno sepregunte: ¿tengo una pasión actualmente en mi vida? Sentimiento que no necesariamente tiene que ser hacia una persona, sino por cosasque nos guste hacer y que le den ese sentido necesario a la vida. Es tan fácilperder las pasiones. La propia rutina, las obligaciones y el día a día, nos vanllevando a dejar para otro momento eso que nos gusta tanto hacer lo cual es ungran error porque nos quita la motivación y ese manto de aliento, ese impulsoque promueve el disfrute imprescindible para caminar con una sonrisa en lacara. Disfrute que se contagia a los demás y que, como dice Julie en una partede la película “… me hace querer ser una mejor persona”. La cocina se convierteen el faro de su vida, la luz que la saca de la monotonía en la que estabahundida, que le permite reforzar s autoestima, sentimiento de satisfacción que se va volcando sobre el resto de susactividades, y porqué no, refuerza la capacidad de enfrentar las situaciones yobligaciones que no nos generan placer con un espíritu positivo. ¿Dónde estánuestro faro? ¿Tengo un faro? Creo que todos lo tenemos pero muchas veces no losabemos o no nos damos el espacio para encontrarlo y dejarlo surgir. Yo soy unade esas personas, y no es sólo por falta de tiempo que no lo dejo surgir, creoque hay un poco de temor y de falta del coraje necesario para seguir lo que megusta, entonces siempre lo postergo. Es tan fácil encontrar excusas con untrabajo full time y tres hijos. Seguro saben de qué les hablo.
¿Y el amor? El amor está ensus vidas como un ingrediente fundamental de la receta. Son lo que son, enparte, gracias al amor y la fé de sus compañeros de ruta, que las alientan,sostienen y quieren incondicionalmente.
En fin, ni que decir que yabajé de Internet la receta del Beef Bourguignon, no porque vaya a hacer de lacocina mi pasión (aunque me gusta), sino pararecibir a gente querida en mi casa y hacer de esta receta la excusa perfectapara invitarlos.
Bon appétit!
Verónica CorreaBove
Un saludo para la gente de arroba!!
Hola, hay alguien ahi?
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