Accidentes de tránsito, cuántas veces al día escuchamos esas palabras. Seguramente muchas. En los noticieros o en los diarios cada vez más son noticias de portada. En la calle cada vez es más frecuente tener que desviarse porque hubo un accidente. Proliferan. Muchos de ellos son graves. En Uruguay más de 400 personas mueren por año en accidentes de tránsito. La cifra aumenta si hablamos de lesionados. Son miles las familias que han sido destrozadas porque un miembro protagonizó un siniestro y quedó con secuelas. Tras un accidente hay un antes y un después en la vida de los involucrados y en sus familias.
Alejandra Forlán fue protagonista de un accidente hace 18 años. Fue en una salida como en tantas otras, pero esta resultó inolvidable. El auto en el que viajaba con su novio chocó contra una palmera. Alejandra sintió que mientras el auto rodaba su vida entera le pasaba delante de sus ojos. Allí imploró por seguir viviendo. El episodio terminó con la vida su novio y la dejó a ella en silla de ruedas y con secuelas permanentes.
Ella era de esas chicas que vivía su vida al máximo. Trató de hacer todo lo que deseaba, era como si en el fondo supiera que algo así le iba a suceder. Un accidente cómo este habría dejado paralizado a cualquiera, sin embargo en Alejandra logró el efecto contrario. Lejos de achicarla, hizo de su situación un incentivo de lucha. Cambió su “forma de ver la vida” dice, ahora disfruta cada momento. Antes pretendía que las cosas se dieran lo más rápido posible, hoy aprendió a ser más paciente.
Alejandra debió “re- nacer” tras el accidente.Tuvo que re adaptarse a todo lo que la rodeaba, aprender muchas cosas de nuevo. Fue sin duda una etapa dura. Estar al borde de la muerte, cambió su perspectiva de la vida. Supo en todo momento que quería vivir por ella y por los que la rodeaban. Y fue a ellos a los que se aferró para avanzar, a pesar de los obstáculos.
Vive en el seno de una familia muy unida y que además tiene las posibilidades económicas para poder sustentar un problema como éste. Salió adelante gracias a esta fuerte contención familiar y por supuesto a la forma de ser de Alejandra, “una persona de fe y esencialmente optimista”, y que trata siempre de ponerse en el lugar del otro. Ese otro que puede estar viviendo una situación similar a la suya pero no tiene recursos para afrontarla. Alejandra tuvo que salir del país para poder hacer su rehabilitación y su objetivo es que quienes pasen por lo mismo que ella, en el futuro, puedan recibir tratamientos localmente.
Sus ganas de ayudar la llevaron a estudiar psicología primero (aunque desde siempre fue oído para los problemas de amigos) y años más tarde a crear la Fundación Alejandra Forlán. Hoy esa necesidad está focalizada en este proyecto que fue lanzado este año y que ya implementa varias iniciativas. La fundación es un sueño hecho realidad. “Siempre pienso a donde quiero llegar, los obstáculos no me lo van a impedir, pueden hacer más lenta la llegada nada más”, afirma Alejandra.
La Fundación Alejandra Forlán nació con el objetivo de reducir los elevados índices de siniestros en Uruguay y “transformarnos en una sociedad referente para la región” aclara. También es objetivo de la fundación luchar para que las personas discapacitadas tengan los derechos que le corresponden. Los planes se focalizan en “trabajar en forma conjunta con otras organizaciones los temas de inserción laboral y accesibilidad al medio físico” de las personas con discapacidades.
Diego Forlán, hermano de Alejandra y destacado deportista a nivel local e internacional, es socio fundador de este emprendimiento. También se han unido a esta causa como padrinos, la princesa Laetitad´Aremberg y el contador Enrique Iglesias.
La fundación aún no era un hecho y Alejandra ya estaba trabajando en campañas de prevención de accidentes. Fue así que implementó “Punto Muerto” una iniciativa que aún lleva adelante. “El programa está centrado no sólo en la enseñanza de las normas de circulación y de recomendaciones útiles para la conducción de vehículos, sino que también toma en cuenta aspectos propios de la educación general, social y humana, tan necesarios para modificar y crear actitudes correctas y solidarias con respecto al tráfico” aclara Alejandra. En este momento la campaña se trasladó a los colegios, donde se están impartiendo charlas para fomentar actitudes responsables y exponer a los jóvenes los riesgos a los que se exponen.
Otras de las iniciativas que lleva adelante es el “Road Show”. Es la dramatización de un accidente de tránsito mediante un gran evento. Está dirigido a jóvenes entre 16 y 25 años. “La originalidad y riqueza del Road Show radica en que presenta testimonios donde los actores cuentan su experiencia como médicos, bomberos, víctimas o familiares, bajo la mirada de la audiencia”.
Para la Fundación Alejandra Forlán, todos debemos ser parte de la prevención y de la solución a la siniestralidad. “Como: Padres, Madres, hermanos, e hijos. Como: conductores, peatones, acompañantes o simplemente como observadores” dice Alejandra. Desde nuestro rol en la sociedad, hay que estar involucrado con la problemática. Y para eso la prevención también debe hacerse en los ámbitos de trabajo y allí también llegó la fundación dando sus charlas.
El gran proyecto para el futuro, es la creación de un centro de rehabilitación en donde se brinde una atención multidisciplinaria a las personas que sufrieron un siniestro en el tráfico y que hoy sobrellevan una discapacidad.
Sin embargo, antes la fundación tiene un largo camino por recorrer en lo que a prevención se refiere. Y es que aún no hay un conocimiento pleno de la necesidad de manejar con precaución. Muchos van por las calles creyéndose omnipotentes frente a este tema. Hay que tener claro que cualquiera de nosotros está expuesto a sufrir un accidente o a provocar uno. Primero hay que tomar conciencia de esto y después empezar a manejar mejor.
Por Yisela Moreira
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COMENTARIOS
14.10.09 - BLANCA RODRIGUEZ - URUGUAY
Hola, en estos momentos con mi familia estamos pasando por una situacion que nos duele mucho. Mi hermano de 16 anos de edad sufrio un accidente el ano pasado. Saliendo del liceo habilitado en el cruce de semáforos, un chofer de ómnibus distraído siguió su marcha, no dandole tiempo a nada. Quedando a causa de las lesiones en estado vegetativo permanente crónico. Luego de un ano Martín se encuentra en casa, con sonda gástrica, traquetomía y sonda urinaria. Es muy doloroso verlo asi, y saber que el no va a volver a ser ese nino que se reía todo el tiempo, feliz. Como familia nos ha destrozado. seguimos unidos luchando por él pero muy adoloridos ya que no sabemos el tiempo que el se puede permanecer con nosotros. Y aparte de eso tenemos que lidiar con médicos y demás personas para conseguir las cosas que Martín necesita para sus curaciones, para aspirarlo y para la prevencion y tratamiento de sus éscaras que se vuelven muy difícil de controlar ya que a veces por diferentes motivos no podemos moverlo. Permaneciendo asi en la misma posición y generando por tanto más lesiones. Y sobre todo, el conseguir toda la medicación que él necesita para poder seguir.
Si alguien quiere ayudarnos de alguna forma ya tienen mi correo. Desde ya les doy gracias por darme un espacio.