El embarazo essinónimo de cambios. Cambios en la vida familiar – ya no seremos dos sino tres-, cambios en el físico –todo se ensancha para albergar al bebé- y cambios en nuestra piel, que sufre y pide a gritos atención especial durante esta etapa.
Y es que la piel, según lo comenta la dermatóloga Alejandra Larre Borges, “es un órgano muy sensible a las hormonas”.Es por esto que en cada ciclo hormonal que tiene la mujer la piel sufre modificaciones transitorias que pueden tener diferentes grados, afirma la especialista.
Y todo esto se acentúa aún más durante el embarazo. En esta etapa los cambios son más notorios. Larre Borges explica que, “se producen modificaciones fisiológicas o patológicas que pueden ser transitorias o permanentes. Dentro de los cambios fisiológicos o “normales”, se encuentran los cambios en la pigmentación (hiperpigmentación y melasma), las modificaciones en el tejido conjuntivo (estrías), las modificaciones vasculares, las de los pelos, uñas, mucosas, genitales y mamas”.
Uno de los temas en los que las embarazadas ocupan su tiempo – y si no lo hacen, deberían hacerlo- es en combatir las estrías. A no engañarnos mujeres, “las estrías afectan al 90 % de las mujeres embarazadas”, dice la dermatóloga. Así que formar parte de ese 10% que queda afuera, es una lucha diaria y constante. Sin embargo, no hay que rendirse, hay algunas cosas que podemos tener en cuenta para prevenirlas pero, para prevenir, hay que conocer un poco más.
¿Qué son? Las estrías son el resultado del rompimiento de las fibras elásticas de la piel, que cuando se estiran mucho se desgarran creando marcas. Las estrías básicamente son el reflejo de la separación de la piel. Es verdad que la piel es muy elástica y puede tolerar el estiramiento – aunque sea grande – pero tiene un límite. Cuando el estiramiento alcanza las capas profundas de la piel allí es cuando se rompe y esta ruptura pude ser vista en las capas exteriores.
¿Causas? “El origen de las estrías es múltiple”, afirma la especialista. Una de ellas tiene que ver con los cambios vertiginosos de peso (por eso es que suelen aparecer durante el embarazo). La herencia familiar también influye (si la madre tiene estrías, seguramente las tendrán sus hijas). Está comprobado que las personas de descendencia africana tienden a tener menos, es por eso que el grupo étnico también interviene. Para la dermatóloga “la presencia de alteraciones en la secreción de ciertas enzimas como el cortisol” también contribuye a la formación de estrías.
¿Cómo lucen? Las estrías son lesiones imborrables, lineales o curvilíneas que miden 2 cm o más de longitud. Larre Borges dice que “varían de color según hace cuánto tiempo han aparecido: las más recientes son violáceas y a medida que pasa el tiempo se tornan nacaradas. Atraviesan varias fases, la primera no tiene manifestaciones visibles, la segunda donde se ven violáceas es debida a un intento de regeneración de la piel y la última a un proceso de cicatrización. Aparecen entre el sexto y noveno mes de embarazo en mamas, muslo y abdomen. Luego se tornan definitivas”. Las estrías suelen aparecer también en la cadera, nalgas y brazos.
Seguramente escucharon alguna vez a alguna embarazada contar que empezó a sentir un ardor mezclado con picazón y poco rato después apareció la estría. Tal es el caso de Claudia que satisfecha cuenta que llegó al parto sin una sola estría y que el segundo día de lactancia sintió un fuerte ardor en el seno. “No pude hacer nada, porque me habían recomendado, que después del parto, no me colocara cremas allí porque es donde el bebé tiene contacto”.
La experiencia de Mariela es aún más traumatizante.Desde que se enteró que iba a tener un bebé trató de cuidarse. Sin embargo a medida que iban pasando los meses acumulaba más y más kilos. Cuando quedó embarazada pesaba 56 y llegó a tener más de 85. “Recuerdo que al sexto mes de embarazo me descubrí en la parte de atrás de la cadera unas estrías, pero nada que me complicara demasiado”, dice.
Mariela llegó a su último mes de embarazo sin estrías considerables. “El 17 de junio,dos días antes de la fecha que el médico me había dado de parto, estaba mirando televisión y sentí que el bebé se movió bruscamente y automáticamente comencé asentir un ardor muy fuerte en la panza. Me levanté el vestido y me vi la panza en llaga viva”. Su abdomen nunca volvió a ser el mismo y siente que fue una de las peores sensaciones que sintió durante el embarazo.
Sin embargo Valeria corrió con distinta suerte. Ella sintió esta picazón y automáticamente corrió a colocarse una crema humectante en el abdomen. Por suerte nunca sabrá si eso era el síntoma de una estría porque su panza siguió lisa y brillante durante todo su embarazo.
Si bien las estrías se atenúan con el tiempo, nunca desaparecen totalmente y la única alternativa para no padecerlas es prevenirlas.
Larre Borges recomienda una hidratación correcta, sobretodo “de las zonas proclives a desarrollarlas, aunque esto tiene pocos efectos beneficiosos si los factores que las causan son muy intensos”, afirma. Hidratarse tiene que ser una práctica habitual siempre y más durante el embarazo. Es mejor hacerlo dos veces al día y el mejor momento es después de la ducha para lograr una mejor absorción mediante un masaje. La crema anti-estrías es recomendable utilizarla desde los primeros meses y hasta el final de la gestación, aunque no viene mal aplicarla por un tiempo más.
Así que, si están pensando en ser madres, tienen que empezar a ocuparse de cuidar su piel y una de las primeras acciones será hidratarse regularmente. Y si ya llevan unos meses de embarazo y todavía no se están ocupando de evitarlas estrías, es momento de que piensen en hacerlo.
Porque ser mamá va a cambiar tu vida pero no tiene que cambiar tu piel.
PorYisela Moreira
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