18.11.2009

Las nuevas parejas de mis padres

 Luke y Jackie están separados desde hace algún tiempo. Tienen dos hijos, Anna y el pequeño Ben. Ambos viven con su padre y con Isabel, su novia bastante menor. A los chicos no les cae muy en gracia Isabel,  en cambio, adoran a su madre, que los conciente y demuestra su cariño incondicional. Isabel parece no hacer nada bien para ganarse el cariño de los chicos. El problema es que ellos sienten que una desconocida está desplazando a su madre.

Esta es la historia que relata la película Quédate a mi lado protagonizada por Susan Sarandon y Julia Roberts. Un guión que es ficción pero bien podría ser real.

Estas nuevas familias son cada vez más frecuentes. En la mayoría de los casos no se da por el fallecimiento de uno de los integrantes de la pareja, sino que por una ruptura matrimonial. La cifra de divorcios es cada vez más alta y cada vez es más frecuente que se den casos en parejas jóvenes, con pocos años de matrimonio. Como ejemplo basta mirar las cifras del año 2004 donde se dieron 14.300 divorcios contra 12.225 casamientos, algo casi para llorar.

 

Pero, como dicen muchos: “Es mejor padres separados pero felices, que juntos e infelices”. Ésta es una afirmación que se escucha muchas veces por parte de hijos que han tenido que soportar una separación. Así le sucedió a Carla. “El divorcio no fue doloroso, sino mas bien un alivio”. Muchas veces los procesos hasta que una pareja decide separarse son largos y son los hijos los que deben soportar cómo sus padres se agreden mutuamente porque la relación ya no da para más. A veces los hijos se dan cuenta antes que los padres de que el divorcio es la única solución.

 

Sin embargo no siempre se da así. A veces la noticia de la separación llega como un balde de agua fría para los hijos. “No es lo mismo cuando, como hija, uno ve que durante años un matrimonio no da más y el divorcio llega como una solución, que las parejas que simulan a la perfección ser unidas y un día le vienen a los hijos con la noticia de que se separan. En ese segundo ejemplo estoy segura de que sería mas difícil y que el hijo/a siempre va a pensar que para su madre no hay nadie como su padre”, comenta Carla.

 

La madrastra y el padrastro ¿cómo aceptarlos?

 

Cada caso tiene sus particularidades, pero lo cierto es que siempre la llegada del novio de papá o mamá causa distorsión. Puede ser mínima en algunos casos y otras veces es semejante a un huracán, por todo el daño que puede provocar.

 

El primer escalón en todo este proceso de separación es la aceptación de este cambio familiar.

Vale aclarar que es una situación totalmente impuesta para los hijos, es decir son depositarios directos de las consecuencias de una separación así como también de una nueva unión sin pedir participación ninguna.

Carla cuenta que ella tuvo que enfrentar ésta situación cuando tenía 15 años. Ambos padres tuvieron una nueva pareja al poco tiempo de divorciarse. “En el caso de mi padre no me molestó, en el de mi madre, como vivía conmigo, los primeros años me daba celos cuando salía con él en lugar de quedarse con nosotras”. 

 

Muchas veces la aceptación del nuevo integrante llega después que se vislumbran los primeros signos de felicidad (después de tanto sufrimiento) en el rostro de los padres. Carla lo descubrió en su madre. “Ella llevaba años bastante “achanchada”, más gorda y vistiéndose como vieja. Cuando empezó a salir con él (novio) empezó a cuidarse, a vestirse más moderna, incluso a tener cara de estar feliz, así que realmente nos alegramos con ella porque fue un cambio grande”, comenta.

 

Otra parte de este proceso es la integración de este nuevo integrante a la vida familiar. Guadalupe tiene 6 años. Sus padres se separaron hace dos. Ella y su hermano viven con su madre a 500 kilómetros de distancia de su padre. Para ella fue más natural aceptar el nuevo novio de mamá, que la nueva pareja de papá. Mario, el padre, decidió no hacer una presentación oficial y decir que su novia era una amiga. Sin embargo la táctica no funcionó. Guadalupe no quería saber nada con la novia de papá y siempre pedía que la salida fuera con ella, su hermano y su papá… solos.

 

Carla cree que no es fácil el rol del nuevo integrante. “Pienso que no debe intentar sustituir al padre/madre tratando de educar o opinando del estilo de vida del hijo/a de su pareja, porque para eso están los verdaderos padres, pero tampoco debe mostrar desinterés: si una persona viene con hijos, estos son parte de él y como tal, ¡¡¡hay que darles bola!!! Esto lo digo, porque pienso que la pareja de mamá, nunca se ocupó demasiado de nosotros… tampoco hizo nada malo, tengo cero crítica, pero no le importó construir una relación, y para mí eso es un error.”

 

Ese error, es el que no quiere cometer Verónica. Su pareja tiene 2 hijos. Cuando ellos comenzaron su relación, el más grande tenía 3 años y el otro era bebé. “El más chico al nacer con padres separados fue muy natural para él, y el grande lo tomo muy bien”. Hoy tienen 4 y 6 años y en este tiempo la relación entre ambos se fue haciendo cada vez más estrecha. Para ello fue necesaria mucha paciencia y compartir actividades juntos que van desde dibujar, hasta hacer los deberes. Verónica cuenta, con una gran satisfacción, que todo el esfuerzo dio sus frutos. “Nos fuimos conociendo y generamos un precioso vínculo afectivo entre los tres”. Es “una relación realmente de amigos, confidentes, que día a día crece con mucho afecto, sinceridad, protección y sobretodo con muchísimo cariño.”

 

A Carla le gustó la idea de ayudar a quienes viven lo mismo que ella y pasar su receta. Para ella, el nuevo integrante lejos está de ser una nueva madre o padre. “Una metáfora que a mi me parece buena, cuando resulta difícil enfrentar esta nueva situación es la de comparar a la nueva pareja con un tío o una tía: una persona de la familia que no tiene el poder legal de un padre sobre nosotros, pero que como es de la familia nos quiere y busca aconsejarnos… también, como no tiene el poder de un padre, uno también le puede contar más cosas… por ejemplo, una madrastra puede ocupar el lugar de una tía canchera, no?”

 

Somos muchos más que dos…

 

A veces este nuevo integrante no viene sólo. Trae también a sus hijos para que se integren a la nueva familia, la que pasa a estar compuesta por los hijos de ella, los de él y seguramente en el futuro por los que tengan en común. Los expertos coinciden en que la llegada de un posible hijo en común ayuda a cohesionar a diferencia de lo que puede creerse. Este nuevo integrante es el punto de unión entre todos. Les otorga un sentido de pertenencia.

 

Seguramente muchos recordarán la historia de Cenicienta, su madrastra y hermanastras. En este cuento se representa en forma potenciada los miedos a los que se enfrenta un niño de ser desplazado y quedarse sin afecto.

 

Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas dice que “la Cenicienta, como en otros cuentos de hadas, permite explicar y aceptar los problemas que uno no desearía que existiera entre los hermanos, representados como hermanastros…” Como dice Jorge Bucay: “Los cuentos sirven para entretener, estimular y dormir a los niños, y para despertar a los adultos”.

 

Por eso los padres deben estar atentos a sus hijos cuando suceden este tipo de historias y no hacer como el padre de Cenicienta que desconocía o no quería ver lo que sucedía con su nueva mujer y sus hijas.

 

Es verdad que estas nuevas relaciones que surgen tras una separación pueden generar conflictos entre padres e hijos. Lo importante es dejarle claro a los chicos que el amor por ellos no va a cambiar. Después hay que dejar que las cosas fluyan en forma natural y sobretodo ser pacientes y aceptar el proceso que tenga que hacer nuestro hijo para integrar emocionalmente esta nueva vida.

 

 

Por Yisela Moreira

 

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COMENTARIOS


09.04.11 - liz lizedt

mi historia es, hace un año mis padres se separaron, porque ya no se querian y mucho menos se entendian… pero eso no me choko tanto!!! lo peor vino cuando mi mamá empezo una nueva relación; pienso k eso me dolio mas xk ella le tomaba más importancia a el k a mi y a mis hermanos, somos cinco hermano y yo soy la mayor (20), luego esta jessit (19), prissila (18), luigi (14) y valery (3). creo k el es mas importante en la vida de mi madre, y si en muchas circunstancias tiene que elegir entre nosotro y el? lo elige a el. no nos demuestra que nos kiere y nos ama. muxas veces cuando keremos salir con ella dice k justo ese dia tiene que salir con el. pienso k debe de tartar de k nostros empecemos a a ver a ese señor como un amigo y no como a alguien kien nos esta kitando el cariño de nuestra madre y el tiempo k ella nos puede dar. poe ahora vivimos con mi pap y los fines de semana con mi mama, pero ella nunca esta xk trabaja esos dias, y si esos dias esta desocupada dice k tiene que salir, diariamente no se acuerda de nosotros y tampoco nos llama para preguntarnos como estamos… con ese señor aun no tarto xk simplemente la forma k entro a mi familia no fue la indicada y por el momento no deseo tratar con el. yo c k con el tiempo todo mejorar. solo kiciera k me ayuden a saber en k me ekivoco, no kiero hacerme daño y muxo menos a mi mama… kiero saber si es normal sentir esta colera y rencor por ambos… o estoy exagerando… kiero k alguien me diga como debo hacer para mejorar…