¿Qué cosas es capaz de hacer una mujer por amor a un hijo?
¿Se es consciente de ese amor sin barreras?
Madres al límite es el último libro de la periodista y escritora Mónica Bottero(*). Son cinco historias. Cinco mujeres. Cinco amores diferentes pero a la vez iguales. Son cinco madres que tuvieron y tienen que sortear miles de obstáculos para poder cumplir con su rol.
Es la historia de Rocío y su lucha para que su hijo abandone la pasta base. Es la de Alexandra y Catalina; y en definitiva de toda la familia que convive con su discapacidad. También es la de Valentina (no es el nombre real) y su persistencia para recuperar la tenencia de sus hijos, incluso recurriendo a la ilegalidad. También es la lucha de María por tener cerca a su hija a la que no pudo ni siquiera amamantar. Y es también la historia de Rosa (no es su nombre real), de su valentía y sufrimiento ante una tragedia que la tuvo a ella y a su hijo como protagonistas.
“En estas cinco mujeres no hay lamentos”…“ni expectativa de aprobación”, tal como lo dice Bottero en su libro, pero es posible hallar mucha “búsqueda humana”.
DETRÁS DEL LIBRO DE MADRES AL LÍMITE -10 PREGUNTAS A SU AUTORA
1- ¿Por qué tu interés en colocar como protagonista el “ser madre”?
Evidentemente la experiencia propia de la maternidad se juntó con la compulsión de escribir, opté por buscar experiencias límite, que es desde las cuales afloran bien claramente las angustias, los miedos, pero también la fuerza del amor de las mujeres que pasan por esa experiencia. Debe ser un interés generacional, porque otras escritoras y periodistas en el mundo que han tenido hijos una vez que ya escribieron libros sobre otros temas, sintieron la necesidad de abordar el tema.
2- Tú haces referencia a que no quisiste hacer ni una autobiografía y tampoco utilizar la ficción, ¿a qué se debe?
Lo de la ficción nunca se me dio. Siempre la realidad me pone por delante historias conmovedoras, sorprendentes, incluso increíbles si uno las inventara. Debe ser la condición de periodista, que en mi caso se impone siempre a la de novelista o escritora pura, de escritorio, que puede generar mundos propios en su interior. A mí me gusta más salir a buscar gente. Hay miles de historias allí nomás, en los juzgados de menores, en las cárceles, en los hospitales, en las discos, en los shoppings, en la rambla, en las plazas, para contar y que a otros les va a interesar y los van a conmover.
Lo de la autobiografía es, seguramente, porque está aquello de que los que escribimos, como dice Arbilla, mi jefe, tenemos que estar siempre sentados en un lugar preferencial de la platea, pero nunca en el escenario: nosotros no somos los personajes, nosotros estamos en el mejor lugar para contar lo que pasa allí, pero no tenemos que tentarnos con cruzar ese límite.
3- ¿Cómo fue la elección de estas cinco historias?
Quise incluir casos que pudieran ser emblemáticos de situaciones que, si bien son singulares (toda experiencia de maternidad lo es), representan referentes: la madre de una niña discapacitada, una madre que mató a su hijo (aquí fue por el fuerte impacto que genera ese desenlace en sí mismo, pero también la soledad y desamparo de los padres de los enfermos psiquiátricos), una mujer que tuvo que rescatar en forma ilegal a sus hijos y traerlos desde otro país, la madre de un adicto a la pasta base y una mujer a la que le quitaron a su hija.
4- ¿Tuviste otras y descartaste?
Por un lado, tuve unos cuantos "no" de mujeres que no quisieron hablar sobre algo tan íntimo y conmovedor y, por otro lado, más que descartar, opté por parar de buscar, porque las historias de maternidades en los límites aparecen de a decenas y para poder contarlas con cierto grado de profundidad, dedicándoles un espacio que permita desarrollar la historia, es necesario limitar el número.
5- Me llamó la atención la diagramación del libro que hace que las historias se mezclen. ¿Cómo describirías la estructura del libro y porqué decidiste hacerlo de esta forma?
No me parecía interesante contarlas desde el "había una vez". Contar una historia también requiere que uno considere desde dónde la va a contar. Hay mil formas de abordar una historia. Así como en el lenguaje visual el lugar donde se pone la cámara y la edición posterior construyen la forma de contar la historia, además del guión, aquí solo contas con las palabras, entonces hay que pensar bien cómo narrar. La idea fue, primero, poner el hecho en su mayor crudeza, el que suele dar lugar a los cuestionamientos, las culpabilizaciones de las madres, a preguntarse porqué se llega a esa situación. Una vez planteado, quise contar la vida de ellas desde su nacimiento, porque eso explicará después las decisiones que tomó en la situación límite que debió enfrentar, y también porque conociendo a alguien uno lo comprende más, lo "perdona" más. Después, ellas mismas cuentan la historia desde un monólogo (que en realidad no es la grabación textual sino una construcción mía a partir de las grabaciones dándole coherencia y ritmo al discurso) porque todo ese periplo resulta mucho más verdadero y vívido desde la voz de ellas mismas, al menos para mí.
6- El común denominador de estas mujeres es el amor y el coraje, y ¿qué otra característica?
No creo que tengan otro denominador común que el que puedan tener con cualquier otra madre consciente de su maternidad. Quizás el hecho de que como tuvieron que pasar por situaciones de sufrimiento y de angustia y cometieron errores y tuvieron que perdonárselos para sacar adelante a sus hijos y sus propias vidas, sean más sensibles y menos duras con mujeres que enfrentan situaciones dramáticas como las de ellas.
7- ¿Cómo fue el proceso para acercarte a estas historias y después a sus protagonistas?
El caso de Rosa fue bastante público en su momento, conocía a su marido y con él fui a visitarla a Cabildo por primera vez. La entrevista me la dio recién un año después, cuando su situación legal se aclaró bastante. Ella salió de la cárcel el mismo año de la entrevista, unos meses después. A Alexandra Morgan y a su marido, Emiliano Cotelo, los conozco hace más de 20 años y aunque ella nunca había querido hablar públicamente de su caso ni de ningún otro tema de su vida privada, no me esperé el "si", pero igual lo intenté. Rocío es una persona pública que, además de directora teatral, fundó y lidera las Madres de la Plaza, que agrupa a las madres de los adictos a la pasta base. A María llegué buscando a una madre que hubiera dado en adopción a su hijo, porque siempre me parece que son mujeres muy condenadas socialmente pero cuya voz, por vergüenza u otras razones, no suele aparecer. Una abogada de niños me habló de su caso, que no era exactamente lo que yo buscaba, pero me pareció sumamente interesante, incluso más, por lo equívoco y ambiguo de la situación pero lo indudable de su lucha para recuperar a su hija. A Valentina llegué a través de la oficina de exhortos internacionales del MEC, que es adonde llegan los pedidos de restitución internacional de menores. Allí una abogada me habló de un par de casos y éste me pareció el más interesante. Cuando me dio el nombre Valentina resultó ser una ex compañera del liceo Dámaso Larrañaga. Cuando la llamé (me costó bastante ubicarla) me dijo que cómo no se iba a acordar de mí, que a ella siempre le decían que tenía que contar su historia en un libro y ella siempre respondía que sólo se la contaría a Isabel Allende o a Mónica Bottero. Pobre, le tocó la segunda, afortunadamente para mí. Ella ahora dice que yo no quiero contar eso, pero no lo hago primero porque queda un poco presuntuoso y segundo, porque quizás no me crean. Las lectoras de @Mujer sé que me creerán y les divertirá el cuento, por eso lo hago.
8 – ¿Cuál de ellas te costó más escribir? ¿Por qué?
Todas y ninguna en particular. Las dificultades más grandes vinieron por el aspecto técnico: me trancaba en determinadas partes y no sabía cómo continuar en el armado de la historia. Hubo semanas en que tampoco estaba en situación emocional personal para entrar en ese túnel que es ponerse en la piel de otro y en esos enormes sufrimientos porque mi propia condición de madre me estaba enfrentando a desafíos, o mi propia vida personal o profesional y entonces abandonaba. Una vez que recobraba energías, volvía.
9- ¿Por qué crees que a “Rosa” no le gustó tu versión de la historia?
Las razones pueden ser varias. Ella dice que no le gustó ver a su hijo denigrado al contar sus miserias personales, que él está muerto y que no hay necesidad de contar que se acostaba con prostitutas y que sufría de una severa enuresis. Yo le expliqué que al dolor, para que se entienda, hay que ponerle cotidianeidad, hay que ponerle nombre, olor, piel. Pero ella a veces está de acuerdo con eso y otras veces no. Yo pienso que probablemente no se gustó a sí misma cuando se vio retratada, a pesar de que todas las versiones de estas cinco mujeres surgen del relato de ellas mismas. Es una mujer que ha sufrido demasiado, que no se ha ubicado todavía en su nueva vida y que tiene muchas contradicciones respecto a sus sentimientos.
10- ¿Por qué a pesar de su negativa decidiste publicar su historia?
Tuve, de verdad, enormes dudas de hacerlo. Pero cuando se negó a que fuera publicado el libro estaba casi en la imprenta. Ella cambia mucho de opinión, pensó un año en dar la entrevista, sabía que todo lo que me contaría era para publicar, incluso en algunos pasajes del relato me dice "esto no lo pongas", cosa que respeté, por lo tanto sabía que se escribiría lo que ella contó. Después me dijo que pensó que yo escribiría mis impresiones de la situación y hablaría en general del dolor de una madre. No podía depender de esos vaivenes y decidí publicarlo, porque además me parece que es la forma de que otras mujeres en su situación (y ella misma) sean más comprendidas y menos condenadas.
Por Yisela Moreira
(*)Nació en Montevideo en 1964. Es periodista desde 1982, cuando ingresó a la sección Deportes de El Día, donde también trabajó para Política nacional. Fue periodista fundadora del semanario Brecha, y corresponsal de la agencia Prensa Latina en Montevideo, La Habana, Centroamérica y Río de Janeiro. Ha colaborado con los diarios El País de Madrid, El Nacional de Venezuela, La República de Perú y El Espectador de Colombia y la revista Oggi de Italia. Fue stringer (periodista de referencia) de The New York Times en Uruguay entre 1998 y 2005. Desde 1988 trabaja en el semanario Búsqueda, del que fue editora fundadora de la páginas de Salud y Ciencia, subsecretaria de redacción y, desde 2000, jefa de redacción y luego directora de la revista Galería. Publicó Mujeres, 25 relatos de uruguayas y Diosas y brujas, 17 historias de latinoamericanas célebres. Participó en Mujeres uruguayas 1 y 2 (Alfaguara 2000 y 2001), y Grandes entrevistas uruguayas (Aguilar, 2001). (Fuente: www.santillana.com.uy)

COMENTARIOS
25.02.11 - yusnelis mercado - colombia
deceo comtar mi historia por favor llamenme al numero 3126349003