“Se ríen de mí. me gritan y empujan”… testimonios como estos son cada vez más frecuentes entre los niños en edad escolar; a los lápices y cuadernos hay que sumarle la humillación que se lleva a casa en la mochila después de un día de clase.
Los problemas de convivencia en la escuela siempre existieron y algunos son normales. Sin embargo, los padres deben estar atentos para saber diferenciar si lo que sucede es motivo de preocupación o no. Algunos incidentes, que parecen simples cosas de chicos, pueden transformarse en bullying. Se le denomina así a un tipo de acoso que se da entre pares, que incluye la violencia, la agresión, tanto física como verbal, y que es sostenida en el tiempo. La palabra bullying deriva de bully, que en inglés significa matón. Este tipo de acoso plantea una relación de poder entre un niño hostigador y otro hostigado. El que es popular, el que tiene una superioridad física o más edad, adopta el rol de acosador. Mientras el acosado es aquel que paga el precio de ser tímido, sensible, obeso, distraído o quien sabe cuantos otros rótulos.
Cuando el chico, objeto de los insultos, críticas o agresiones, se siente amenazado, allí comienza a hacerse visible el acoso. Pero, ¿cómo detectar si una persona es víctima de bullying? Los síntomas pueden ser diversos: por ejemplo cambios de humor y comportamiento; tristeza, llanto e irritabilidad sin motivo aparente. También hay que prestar debida atención al descanso de los chicos, si tienen pesadillas o falta de sueño. Una pérdida repentina del interés por las clases y un temor extremo a ingresar a un establecimiento educativo, pueden ser otros de los síntomas, junto a la falta de apetito o dolores de cabeza. También puede haber signos más evidentes como moretones, rasguños u otras heridas.
Cuando el niño tiene 9 años hay que prestar doble atención ya que es la edad en donde se da el auge mayor de casos de bullying. El problema se ha detectado también en chicos de 6 y hasta tercero de liceo. Pero no es necesario salir de casa para estar expuestos a este tipo de situaciones. En este
momento donde nada existe si no está en la web, también el acoso llega a este medio. Aquí adquiere el nombre de cyberbullying. Esta modalidad es la más difícil de controlar debido a la libertad sin ningún tipo de límites que permite Internet. ¿Qué adolescente de hoy no tiene un fotolog?. Allí coloca sus imágenes donde otros chicos pueden opinar, criticar y también agredir.
Como se ve, este tipo de acoso no sólo se da en un ámbito escolar, aunque la gran parte de los casos son la escuela porque es el espacio de socialización por excelencia. Los recreos son el ámbito más propicio –aunque no el único- ya que por lo general es un tiempo en que disminuye el control por parte de los adultos. Pero los padres tienen que ser conscientes que este tipo de situaciones se pueden generar en cualquier lugar donde socialicen sus hijos, según la psicóloga Gabriela Albónico “tiende a darse en espacios menos reglados y sin la presencia de adultos, por ej: pijamas party, recreos, comedor escolar, cumpleaños etc.”. Los padres no deben renunciar a su lugar de garante de la seguridad y cuidado de sus hijos por tratar de comportarse “de forma más simpática”, añade la profesional.
Pero, ¿cuáles pueden ser las causas que pueden llevar a un chico a sufrir de bullying? En general los factores que lo provocan suelen ser diversos. Algunas situaciones se generan por algo personal entre los afectados, el acosador se ve superior y quiere que el acosado la pase mal. También puede ser por causas familiares, como la ausencia de unos de los padres o la presencia de un padre violento. Las tensiones matrimoniales, la situación socioeconómica o la mala organización del hogar, también pueden contribuir para que los niños tengan una conducta agresiva.
Este es un fenómeno social que se está dando en todo el mundo y que comenzó a estudiarse en 1980. La mayor parte de los casos se dan en el tercer mundo. En Uruguay aún falta información y tomar real conciencia de la dimensión del tema. Para comenzar a implementar un programa nacional, cada escuela debería hacer un diagnóstico de su institución para saber si convive con el problema. De ahí establecer programas de prevención en donde deben intervenir todos los involucrados: agredido, agresor, testigos, sus familias e instituciones educativas.
Muchos de los involucrados creen que es un problema de chicos, sin embargo para que el problema se solucione tiene que aparecer la acción del adulto. Es difícil que un chico deprimido, que se siente inferior y amenazado, pueda manejar este problema por sí solo. Por eso los padres tienen que estar alertas. En algunas ocasiones el problema se detecta en casa. Ahí tienen que tener en cuenta que la situación no se reduce a enojarse o sobreproteger a los hijos, ni a quejarse de la escuela y pedir que se eche al niño que hostiga o cambiar a los hijos de colegio, porque quizás en otro espacio viva la misma situación. La forma más eficiente de ayudar es que la familia trabaje en equipo con los docentes y con otros padres, que busquen aliados. En estos casos, tienen que actuar todos, tomando cada uno la responsabilidad que le compete en el problema. Este “es un fenómeno humano y como tal multi- determinado y no se puede enfocar desde un solo lugar”, explica la psicóloga Albónico.
Está claro que este no es un problema de chicos, porque este tipo de comportamientos deja graves secuelas, tanto en el agresor como en el agredido. Algunos pueden sufrir depresión, ansiedad y síndrome postraumático, algunos le achacan parte de responsabilidad en el alto índice de suicidios entre los adolescentes. Para Albónico no puede decirse que el bullying pueda llevar al suicidio, sino que cuando un chico decide quitarse la vida es porque “todas las redes fallaron, no hubo ningún adulto cerca que se diera cuenta lo que le estaba pasando”.
Para la profesional consultada es importante que “los padres hablen con sus hijos, que les pregunten si han participado en estas prácticas, sabiendo que siempre hay tres actores: hostigador, hostigado y público. El público es funcional al bullying y son la mayoría”. Hay que tener en cuenta que “estos lugares pueden rotar”, un chico puede ser hoy un testigo de estos hechos, pero mañana su rol puede virar al de acosador o acosado.
Por todo esto es fundamental que los padres favorezcan la comunicación abierta, honesta y permanente con sus niños. Esta es una buena herramienta para que los problemas como el bullying se detecten rápidamente y puedan ser tratados a tiempo.
Yisela Moreira
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COMENTARIOS
24.06.09 - Gabriela Fernandez Correa - Uruguay
Hola, fabulosa la nota, es una enseñanza para aquellos que no saben que esto existe fuera de las peliculas norteamericanas, que ademas pasa tambien en edad PREESCOLAR y que en muchos casos se da entre niñas, éste es mi caso, tengo 31 años y fui la “gorda” de la escuela, la discriminada y con pocas amigas, solo eran amigas mias aquellas que como yo tambien tenian algun defecto fisico,luego en secundaria eso cambió y de ser la molestada me convertí en un poco molestadora, no al punto de hostigar continuamente pero mi personalidad conflictiva era sabida por todos y muchos me respetaban o temian, eso me hacia sentir mas poderosa y popular, pero dentro de mi casa era golpeada y humillada continuamente . . .
Pero cambié y mucho, muchisimo, soy otro ser humano desde hace 11 años y rompí con lo aprendido de mis padres y hermanos.
Tengo un matrimonio hermoso y de este amor nacio una hija amada, los tres vivimos en un hogar tranquilo, de amor y dialogo, mi hija no conocio en estos 5 años y medio de violencia ni peleas pues mi esposo y yo nos llevamos desde siempre estupendamente.
Este año mi princesa empezó preparatorio en un lindo colegio y desde el 2º dia de clases comenzo a vivir el acoso de una compañerita fisicamente mas chica que ella pero mas astuta, empezo todo con empujones en las escaleras, luego mordidas, luego la niña le bajaba los pantalones frente a todos dejandola desnuda y humillada y asi continuó, mas adelante en una ocasion la acorraló en el baño cuando se encontraba sola, pero a todo eso ya tenia dos aliadas mas, tan matonas como ella, esta nenita le golpeó a patadas la puerta del baño y cuando logró abrirla con el apoyo y aliento de las otras dos le bajó los pantalones a la fuerza y luego gritaban al resto de la clase -vengan todos a reirse de Martina, vengan todos a ver!!!- mi hija no me contaba nada por mas buen dialogo que siempre tuvimos, ya no queria entrar al colegio, lloraba en la entrada diciendo que me extrañaría y lo aduje al cambio del jardin al colegio ligado conque nos habiamos mudado al nuevo barrio hacia pocos meses, pero NO, un dia mi hija se lo contó a mi amiga entre risas y besos que se estaban dando las dos . . . quedé helada!!
Inmediatamente hablé con la maestra y solo las sentó en diferentes lugares de la clase, yo preguntaba una y otra vez a mi hija durante el dia si habia ocurrido algo nuevo, le explique una y otra vez que no podia defenderla si ella no me contaba y eso la alentó a decirme cada detalle cada dia, a medida que esta situacion de hostigamiento continuaba hablamos con la directora del area de primaria del colegio, lo cual dijo de hablar con los padres pero a los dias notamos que lo habia tomado como un tema mas de peleas entre chiquitos, en la segunda ocasion que fuimos a hablar con ella mi esposo se enojó, se paró frente a ella y le exigió una solucion o esto lo pasaríamos a mayores.
. . . bueno, nos llevó hasta lagrimas llevar este tema, pero al fin fue controlado por la maestra, cada tanto la niña le pega a mi hija y aunque no queriamos estropear nuestra educacion de padres tuvimos que explicarle a Marty que se defendiera devolviendole el golpe porque al parecer asi era la regla, la vez que lo hizo logró controlar a esa niña . . .
Con todo esto quiero explicar que no todos los docentes y directores entienden que existe el bullying entre los niños y niñas de edad preescolar inclusive y que no todos toman este tema como corresponde, los padres debemos dejar de trivializar las peleas de los chicos porque todo indica algo.
Hace poco me enteré que las tres acosadoras que le bajaban los pantalones a mi hija vienen del mismo jardin (por eso OJO!! donde dejan a sus hijos) y que la chiquita que comenzó ésto es hija de padres separados que ni se hablan entre ellos y que solo hablan de la conducta de la niña, con la niña cuando son llamados por la maestra por estos incidentes y ésto es un tema para trabajar en equipo sino no se obtienen logros!! Luego del ultimo incidente entre las niñas (esta vez se dió en un cumpleaños en un club) la maestra hablo con una psicologa y algo de lo que rescató de todo es que puede ser que haya elegido a mi hija de victima por celos de la excelente relacion entre mi hija y su maestra y entre mi hija y el resto de los compañeritos.
Esperemos que esa haya sido la ultima vez que ocurra algo!!
Gabriela
PD: esta nota la imprimiré varias veces asi la entrego en diferentes areas del colegio. GRACIAS!!!!
24.06.09 - claudia López - Uruguay
Me preocupa el tema, tengo un hijo de 5 años que si bien es un poco tímido, tratamos de cultivar la comunicación, haciendolo de manera sutil para tratar de no molestarlo o acosarlo con opiniones o apreciaciones por ahora estamos bien, creo que fomentar esa comunicacion sea una buena herramienta en nuestro caso. A su vez creo que hay hogares que le restan importancia, o consideran mejor instigar a los chicos que se “defiendan” lo que me molesta mucho porque así comenzamos los círculos de violencia que lamentablemente a veces se van de las manos.
Bueno hay mucho para comentar.
30.06.09 - Genny G.I. - Uruguay
En primer lugar, agradezco que alguien tome cartas en este “asunto” y que se haga público. Porque si bien es muy común que se comente entre las mamás y los papás, casi simpre en la puerta de los colegios y escuelas, no es frecuente que este tema se tome con la debida seridad en los institutos.
Mi hijo ha sido acosado y tuvimos que cambiarlo de colegio. Dentro de todas las cosas que se mencionan en el artículo disparadoras del acoso, no se menciona la de ser discriminado por ser buen alumno vienen a ser “los nerds” de la clase. Les aseguro que lo que nosotros vivimos no tuvo nada que envidiarle a esas películas donde uno exclama:-¡Eso sólo pasa en las películas!- y les aseguro que la realidad supera a la ficción. Mucho más cuando se trata de un hijo…
Se que es un tema muy complejo. Me gustaría saber de qué manera se está abordando aquí en Uruguay, si hay una iniciativa por parte del Estado, si se maneja sólo a nivel privado, de qué manera debemos manejarnos los padres cuando las agresiones físicas y verbales son tales que realmente tememos por la seguridad de nuestros chicos. (Hablo de lesiones físicas importantes.) ¿Cabe en estos casos la denuncia, cuándo en los colegios o escuelas no se toman medidas? Si es así, ¿cómo debemos manejarnos?
Entiendo que son muchos los factores que inciden en este tipo de situaciones, pero en mi modestísima opinión, considero que fundamentalmente pasa por vivir dentro de una sociedad carente de valores humanos. Éstos no son bien trabajados a nivel educativo porque no hay una formación al respecto. Y es tan importante o más, brindarle a nuestros hijos conocimientos, como valores humanos. Mal van a poder aplicar sus conocimientos si no conocen el valor de la ética, en el día de mañana, el respeto por el otro, la tolerancia, la solidaridad, etc.
Pero esto es algo que debe abordarse desde varios ángulos: el Estado, las intituciones y la familia.
Se han mencionado los suicidios, pero no las drogas que también vienen de la mano con todo esto. Como ven es un tema muy difícil de abarcar en su totalidad. Tal vez por eso mismo, aún no ha sido encarado como corresponde.
No obstante, celebro que hayan tenido esta iniciativa, y espero que se una mucha más gente para revertir estos hechos.
05.09.09 - Marcela Erramuspe - Uruguay
Me gusto y justo coincidio con una situacion en el colegio de ni hijo ,donde se conoce de tiempo al hostigador ,siempre tiene mucho público y los docentes miran para otro lado quizas por cansancio yo invite a padres algunos docentes y a la directora para crear estrategias con este niño hostigador .Besos