"A veces, cuando me río mucho, estornudo o hago algún esfuerzo se me escapa un poquito de pis".
Esta es una de las frases que susurran al oído muchas mujeres (más de lo que se cree). Algunas rompen la barrera de la vergüenza que les da tener una afección de este tipo y logran descubrir que padecen incontinencia urinaria y que además se puede tratar.
La mayoría consulta cuando ya les resulta complicado salir con amigos o viajarun trayecto relativamente largo sin que haya un baño cerca. Además les es difícil vivir una jornada laboral completa sin ir al baño hasta 25 veces pordía (cuando lo habitual es orinar cada dos o tres horas). Tampoco es fácil descansar en la noche ya que a veces tienen que levantarse más de dos veces.
Lo que más preocupa a los especialistas es que en ocasiones la consulta se concreta años después de padecer los primeros inconvenientes. En todo ese tiempo la mujer tuvo que vivir situaciones realmente incómodas, que según aclara el Dr. Edgardo Castillo, ginecólogo especialista en el tema, afectan su calidad de vida “al punto de causarle problemas de higiene y sociales”. Las mujeres que tienen incontinencia urinaria terminan familiarizándose con la vergüenza, la depresión y la limitación que este problema conlleva.
Sin embargo, no tienen que sentirse solas en esto. Millones en todo el mundo experimentan incontinencia urinaria. Según relata Castillo, este problema “afecta a 3 de cada 10 mujeres de todas las edades” y es “más frecuente que la hipertensión y la diabetes”.
Muchas veces se vincula la incontinencia urinaria con el envejecimiento sin embargo el Dr. Castillo aclara que a pesar de que “la edad influye en la aparición, hay que hacer caer el mito de que la incontinencia es algo propio de la mujer añosa”. “El pico de incontinencia de esfuerzo es entre los 45 y 55 años”. Lo que sí es cierto es que con la edad puede disminuir la cantidad de orina que la vejiga puede contener y esto puede hacer sentir la necesidad de ir al baño con más frecuencia.
Lo importante es saber porqué una mujer puede padecer una afección tan incómoda.
Existen dos causas básicas: por una falla anatómica dada por el debilitamiento de los músculos del piso pélvico y por una deficiencia de los músculos del esfínter uretral.
El Dr. Castillo aclara que factores como el embarazo y el parto pueden motivar la aparición de incontinencia urinaria. La mitad de las mujeres que han pasado por un parto pueden desarrollarla. Y es que el útero aumenta su peso, “crece mucho, se debilita y cae”. Sin embargo vale aclarar que “no todas las mujeres que pasan por un parto la desarrollan: a más cantidad de partos más posibilidades”, aclara el médico. Otras de las causas pueden ser las cirugías ginecológicas, el climaterio y las correcto-patías (alteraciones del colágeno, tejidos débiles). La vida que llevamos hace que no ejercitemos mucho el área perineal y los músculos terminan quedando laxos.
Pero a no crear alarma. Esto puede ser penoso, pero puede tratarse. Los tratamientos existentes son múltiples y permiten controlar el problema y sobre todo mejorar la calidad de vida.
Una vez en el consultorio será el especialista el que decida qué tipo de tratamiento es necesario aplicar. Para el Dr. Castillo después de la entrevista con el paciente, se debe seleccionar la “estrategia terapéutica”: vamos directo al quirófano o se intenta con medicamentos y ejercicios.
Cuando se selecciona la modalidad quirúrgica, es porque “después de analizar la historia clínica del paciente se observa que la incontinencia es severa y avanzada, además la molestia es permanente. Se aconseja un tratamiento no quirúrgico cuando la incontinencia es leve”. En algunas ocasiones suele pasar que se selecciona el tratamiento no quirúrgico y luego por la evolución del paciente se decide aplicar la operación.
La cirugía es de invasión mínima y con un “90% de éxito en los 2 años después de realizada”, afirma el especialista. Son operaciones de “cabestrillo o Sling suburectal y tienen como objetivo sustentar la uretra con el uso de una faja o banda que se elabora con materiales orgánicos o sintéticos”. Con esta intervención se logra un mecanismo de continencia secundario, que actúa además como plataforma cuando aumenta la presión abdominal.
El Dr. Castillo aclara que“el 25 % de las pacientes que tienen un problema de este tipo deben someterse a la cirugía; el 75% restante utiliza tratamientos no quirúrgicos”. Y es así entonces que en la mayoría de los casos, los médicos tratantes deciden que suspacientes se sometan a ejercicios perineales (se les denomina de Kegel), realicen un tratamiento con estrógenos o le suministran anticolinérgicos. El especialista afirma que en algunos centros, como en el que él trabaja, “hay un programa de rehabilitación perineal donde la paciente recibe un seguimiento individual realizado por un equipo integral, global e interdisciplinario, integrado por un ginecólogo, un urólogo y un proctólogo”.
Ante los primeros síntomas hay que concurriral médico. Muchas mujeres no saben lo que tienen y en algunos casos creen que esalgo normal. “Cuando hay un goteo puede ser algo normal, cuando se convierte enalgo más abundante deja de serlo”, explica Castillo.
Para los médicos la prevención es fundamental. Para ello de debe actuar sobre los factores de riesgo. Para el especialista, hay que realizar “ejercicios preventivos después del parto, con la incorporación de ejercicios perineales (cualquier ginecólogo puede enseñar a hacerlos o al menos informar al respecto)”.
Hay formas muy placenteras de aliviar y prevenir dolencias como estas. Isabel Puentes es Directora y Fundadora de Santa Mónica y Pilates Uruguay en donde dicta un taller de fortalecimiento del piso pélvico. Según la instructora el taller “es una instancia vivencial que nos conecta con la pelvis y su musculatura”. Son una serie de ejercicios muy sencillos que “relacionan la respiración y las posibilidades de contracción, estiramiento y relajación del piso pélvico”. Los ejercicios, que se practican una vez por semana, no sólo sirven para prevenir sino que pueden convertirse en una práctica “agradable e íntima” con una parte del cuerpo a veces “olvidada y desconocida”. La técnica que emplea Isabel es una creación de Blandine Calais Germain, autora de los libros Anatomía para el Movimiento.
Imagínese poder viajar sin preocuparse por tener un baño a su alcance o trabajar intensamente sin tener que correr cada media hora. Por eso hay que tratarse. Hay que acudir al médico y terminar con el suplicio de vivir con una afección tan incómoda como ésta. Lo importante es saber que no hay razón para seguir sufriendo porque la solución es posible.
Por Yisela Moreira
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Me pareció muy interesante el artículo, ya que me sentí muy identificada con el mismo. Tengo 27 años y tengo este problema, aún no he tenido hijos y siempre lo tomé como algo que había heredado ya que a mi abuela y ami mamá les sucedía lo mismo.
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